El láser Candela cuenta con un sistema de frío criógeno que protege la piel, haciendo que la mayoría de los usuarios describan la sensación como un «chasquido» ligero o toques de calor soportables, mucho menos doloroso que la cera.
El láser Candela cuenta con un sistema de frío criógeno que protege la piel, haciendo que la mayoría de los usuarios describan la sensación como un «chasquido» ligero o toques de calor soportables, mucho menos doloroso que la cera.